Óleo sobre madera
0,60 x 1,20 m
Disponible
Existe un río que fluye dentro de otro río.
El agua se convierte en metáfora del mundo emocional: aquello que se mueve en nuestro interior, a veces visible, a veces oculto, siguiendo corrientes que no siempre podemos controlar.
El rostro, con los ojos cerrados, nos conduce hacia dentro. Hacia ese territorio íntimo donde habita el inconsciente, donde las emociones, los recuerdos y aquello que aún no tiene palabras siguen su propio curso.
Mientras el mundo exterior continúa fluyendo, existe otro paisaje dentro de nosotros. Un río silencioso que nos atraviesa y que, aunque no podamos verlo, forma parte de quienes somos.
Dos corrientes.
Un mismo fluir.
Un río dentro del río.
Un mismo fluir.
Un río dentro del río.