Óleo sobre madera
0,60 x 1,20 m
Disponible
Entre el cielo y la tierra existe un espacio de encuentro.
El cielo, sutil e invisible; la tierra, materia que toma forma y se hace cuerpo. Dos dimensiones que parecen opuestas, pero que solo pueden existir y experimentarse cuando algo las une.
En el centro, la flor representa ese punto de encuentro. Y alrededor de ella, los ojos aparecen como presencia y conciencia: la mirada que observa, experimenta y da sentido a la existencia.
La conciencia es el puente entre lo sutil y lo material. Es aquello que permite al Ser encarnarse, sentir, mirar y reconocerse en el mundo.
Cielo y tierra.
Sutileza y materia.
Conciencia que une, experimenta y da vida.
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