Óleo sobre madera
1,20 x 1,20 m
COLECCIÓN PRIVADA
Cuenta la leyenda que el chocolate más puro nació de una antigua receta de la Madre Tierra.
Los árboles ancestrales, verdes y marrones, guardaban en sus frutos la esencia de la tierra. A ellos se unieron tres lágrimas de amor nacidas del sagrado útero negro, gotas de una fuerza creadora capaz de transformar el dolor en vida.
Así nació el cacao de la felicidad.
Su pureza era tal que, al probarlo, una profunda alegría recorría el cuerpo y el alma. Se decía que aquel chocolate contenía la receta perfecta para ser inmune al virus de la tristeza.
Una pequeña leyenda sobre el poder de la naturaleza, del amor y de aquello que nos recuerda que la alegría también puede ser una forma de resistencia.
El cacao de la felicidad: una medicina ancestral contra la tristeza.
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