Óleo sobre lienzo
1 x 1 m
Disponible
Antes de toda forma existe un origen.
Un espacio donde la vida todavía es posibilidad, donde lo invisible comienza a hacerse materia. La flor emerge como un centro vivo, rodeada de formas que parecen ojos, semillas y plumas: fragmentos de una misma memoria, de una creación que se despliega en infinitas manifestaciones.
El origen no es un lugar lejano, sino una presencia que permanece en todo lo que existe. La Madre, la tierra, la naturaleza y la conciencia participan de ese mismo misterio: una fuente que se expresa en múltiples formas sin dejar de ser una.
La flor se abre como un gesto de nacimiento, como si desde su centro sagrado la vida recordara de dónde viene.
Una misma fuente.
Infinitas formas.
La vida recordando su origen.
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