Óleo sobre madera
1,20 x 1,20 m
Disponible
Una obra sobre la transformación y ese instante en el que algo comienza a cambiar desde dentro.
El azul de las mariposas introduce una energía distinta, casi luminosa, que contrasta con los tonos cálidos del rostro y con la materia vegetal que lo envuelve. Son movimiento, cambio, libertad.
Los ojos miran directamente. Hay algo sereno y, al mismo tiempo, antiguo en esa mirada. Como si detrás de ella habitara una memoria que no pertenece únicamente a una persona, sino a algo más profundo y compartido.
La mariposa aparece como símbolo de tránsito, de pérdida y renacimiento. La figura femenina, ligada a la naturaleza y a sus ciclos, habita ese espacio entre lo que termina y lo que comienza.
Como si entregarnos a la transformación nos devolviera, una y otra vez, al pulso de la vida.